La Pluma Firme

Un blog de María de Jesús García Velázquez



La traición de Pedro Sánchez

El cambio de rostro de Sánchez ante la amnistía

Por María de Jesús García Velázquez

Comité Federal del PSOE. Twitter.

El escenario político de España y la sociedad en su conjunto atraviesan un periodo de profunda preocupación e incertidumbre provocado por el presidente en funciones, Pedro Sánchez, quien ha decidido enfocar todas sus energías en un fin egocéntrico y unidireccional: sacar adelante su investidura cueste lo que cueste.

Para conseguir este propósito, Sánchez no ha tenido ningún reparo en ajustar sus principios e ir adaptando su discurso y sus decisiones en función de sus intereses, como es el caso de su postura ante la amnistía.

Si atendemos a la raíz etimológica de la palabra amnistía, nos encontramos con que este término proviene del griego amnēstía que significa olvido. Sánchez no quiere aplicar la amnistía solo a los políticos independentistas encarcelados o fugados por la organización del referéndum ilegal del 1-O. Él quiere además que todos los españoles olvidemos las declaraciones plagadas de mentiras que a lo largo de su gobierno ha promovido en materia de amnistía.

No obstante, los ciudadanos no queremos, ni debemos olvidar. Pasar por alto sus falacias y sus engaños constituiría validar un gobierno dictatorial y responder como borregos amaestrados ante un presidente que se desdice cada vez que cambia la dirección del viento. Un jefe del ejecutivo que se ha convertido en el político más camaleónico de la historia de este país.

La concesión de amnistía en Cataluña a los dirigentes del ‘procés’ que antes parecía impensable, hoy el secretario general del PSOE -muerto de miedo a cualquier resquicio que posibilite una repetición electoral- la plantea como la “única vía posible para formar gobierno”, al tiempo que dinamita y reinventa, junto a unos cuantos políticos vasallos, la legalidad constitucional.

Es necesario recordar que antes y durante la campaña del PSOE para las elecciones del 23 de julio, Sánchez aseguraba que la amnistía “no entra en la legislación y la Constitución española”.  

Asimismo, el 15 de septiembre de 2021, tras su encuentro con Pere Aragonés, presidente de la Generalidad de Cataluña, Sánchez, en rueda de prensa, rechazó rotundamente la amnistía y reconoció que las posturas políticas entre el gobierno de España y el gobierno de Cataluña “están muy alejadas”. “Tenemos posiciones muy distintas en el ámbito de cómo resolver esta crisis. Es evidente que, para el independentismo, el referéndum y la amnistía, es su propuesta. Y para nosotros, pues evidentemente, ni el referéndum ni la amnistía es posible», Sánchez afirmó.

Sin embargo, dos años después, frente al peligro de perder su sillón tras las elecciones del 23 de julio, al presidente del gobierno no le ha temblado el pulso para cambiar de opinión una vez más sobre cuestiones fundamentales. Con total descaro, ahora es admirador y defensor incansable de la amnistía y, en un tono manipulador, la intenta colar a la ciudadanía como un noble acto orientado a defender los intereses de España.

Prueba de ello es el sermón que este martes Sánchez expresó durante el Comité Federal de su partido, donde declaró sin tapujos que “defiende la amnistía”. «En el nombre de España, en el interés de España, en defensa de la convivencia entre españoles, defiendo hoy la amnistía en Cataluña por los hechos acaecidos en la década pasada”, Sánchez pregonó.

¿En el nombre de España?, ¿en defensa de la convivencia de los españoles?, ¿en el interés de España?, ¿acaso Sánchez sabe lo que les interesa a los españoles?, ¿someterá a referéndum a nivel nacional la independencia de Cataluña?…

Conociendo las formas de hacer política y el discurso contradictorio, inestable e inconsistente de Sánchez, parece quedar claro que la respuesta a las incógnitas planteadas es que el presidente en funciones concederá a las minorías independentistas todos los favores que exijan y no permitirá que el resto de España intervenga, ni manifieste su sentir, ni sus intereses ante sus sórdidos pactos y negociaciones.

Conseguir los votos que necesita de los partidos Juntos por Cataluña e Izquierda Republicana de Cataluña para consolidar su investidura es el único objetivo; los medios utilizados para alcanzar estos apoyos a Sánchez le importan un comino. Si es necesario vender a España, condonar deudas a Cataluña con el dinero de los españoles o sacrificar en la hoguera a su madre, a su esposa o a su abuela, lo hará. Pedro Sánchez es un político caprichoso, acostumbrado a ganar, incluso cuando pierde.

Y mientras tanto, el fugitivo Carles Puigdemont y compañía se frotan las manos, encantados del momento histórico y lamentable que vivimos, en el que un monigote acomplejado que nos gobierna les concederá todas sus demandas, por radicales o anticonstitucionales que sean, con tal de permanecer en la cumbre del poder.

Y tras las indulgencias de Sánchez para las minorías independentistas y su falta de compromiso con la unidad de España, surge otra incógnita: el resto de las Comunidades, como el País Vasco, ¿no vendrán ahora también a exigir su parte?

———



6 respuestas a “La traición de Pedro Sánchez”

  1. Qué buena eres y qué bien sabes analizar hasta lo que se cae por su propio peso.

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias. Tu comentario me anima a seguir analizando los temas que nos interesan y preocupan. Un abrazo.

      Me gusta

  2. Bien dicho. Hay que echar del gobierno a la sabandija.

    Le gusta a 1 persona

  3. Un perfecto planteamiento con conceptos objetivos que justifican el análisis sobre el absolutista Pedro el mentiroso.
    Merecedor del destierro en próximas elecciones y si es posible antes.
    Enhorabuena por el excelente artículo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Lo que es responsibilidad de la Justicia es juzgar todos los delitos cometidos impunemente contra la Constitución y la democracia. Se empezó con un «Cum Laude» y se termina con ¡qué Fraude!

      Le gusta a 1 persona

    2. Lo que es responsibilidad de la Justicia es juzgar todos los delitos cometidos impunemente contra la Constitución y la democracia. Se empezó con un «Cum Laude» y se termina con ¡qué Fraude!

      Me gusta

Deja un comentario